¿Tiene usted el jefe que se merece? 04.12.2012 Á. Méndez. Pueden ser buenos, malos o pésimos. La causa de que los excelentes abunden poco es que han perdido el espíritu de aprendizaje, no comunican bien y no ven la necesidad de cambiar. Pero no todo es culpa suya: los empleados deben atreverse a decirles lo que no les gusta. Si no reaccionan, los malos hábitos y conductas ganarán la partida. Así que, si quiere tener al jefe que se merece, actúe. Lidiar con el jefe es el pan nuestro de cada día en las organizaciones, y una realidad que evidencia que trabajar a las órdenes de alguien puede generar motivación, implicación y creatividad o pasotismo y desazón. Cualquier profesional sueña con que su superior conozca sus capacidades, le ayude a potenciarlas, a crecer y valore sus aportaciones y esfuerzos. Sin embargo, la realidad suele ser otra y, además, en los tiempos que corren, la presión no ayuda mucho. Catalogaciones sobre los tipos de jefes hay muchas y variopintas,...